Problemas de comportamiento canino (II): La agresividad

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Uno de los principales problemas de comportamiento canino es la agresividad.

Existen tres tipos de agresividad: ofensiva, defensiva y depredadora; y dentro de estos tres grandes grupos se pueden analizar las siguientes motivaciones:

►   Aprendizaje. Cuando un perro muestra agresividad ante un estímulo externo (otro perro, una persona o un objeto), el error de muchos dueños es intentar tranquilizarlo mediante caricias y mimos y, lo único que consiguen, es reforzar este comportamiento y aprender que, esta forma de comportarse es adecuada para su líder, es decir, para su dueño.

►   Posesiva. Agresividad muy común en perros dominantes. Se produce por objetos que el perro considera suyos, por la comida o por su área territorial. Este comportamiento vuelve a ser fruto de no haber conseguido ponerle en su sitio en la pirámide jerárquica.

►   Competitiva. Se da principalmente en perros dominantes. Es la más común y a su vez la más difícil de corregir, ya que, el dueño es el que debe cambiar su actitud con respecto al perro y consiguir demostrar que él es el líder, pero sin llegar al enfrentamiento.

►   Dolor. Es el tipo de agresividad más comprensible. Cuando llevamos al perro al veterinario por un dolor agudo y éste le toca, el perro intenta morderle o le enseña los dientes mientras gruñe. También se debe tener cuidado si nos encontramos un perro que ha sido atropellado e intentamos socorrerle, ya que el movimiento le producirá dolor y lo más seguro es que intente mordernos.

►   Miedo. Cuando un perro tiene miedo intenta huir del lugar o de la situación que se lo produce. Si no le permitimos huir o esconderse, se va a activar su instinto de supervivencia reaccionando de forma agresiva para acabar inmediatamente con el estado de ansiedad que le provoca esa situación.

►   Intrasexsual. Este tipo de conducta agresiva se puede dar tanto entre machos como entre hembras, no obstante  es más común entre los machos. Se debe tener especial cuidado porque los enfrentamientos de este tipo surgen por cualquier roce entre perros que parecía que se llevaban bien y, lo cierto, es que no habían delimitado la línea jerárquica entre ellos y al ser de las mismas características físicas y de un temperamento dominante, cualquier motivo es suficiente para que se produzca la pelea, que por lo general es muy violenta y suele ir ligado a que el dueño no ocupa su lugar de “súper alfa”.

►   Maternal. Este tipo de agresividad es propia de la perra que ya ha tenido o va a tener una camada y tiene el instinto maternal de protección a flor de piel, no obstante, la mayoría de las perras no muestran este comportamiento con los miembros de su entorno y mucho menos con el líder.

►   Territorial. Es muy propio de la especie y de los miembros dominantes, los cuales intentan defender sus recursos de supervivencia así como también la posibilidad de apareamiento y sus crías.

►   Redirigida. Cuando un perro está presentando todos los síntomas de un enfrentamiento con otro perro y nosotros intervenimos para corregirle se puede volver contra nosotros e intentar mordernos. La causa es que no nos reconoce como su líder y no tolera que en ese momento de muestra de su dominio ocupemos su espacio.

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