Poner límites a un perro
Desde que llega el cachorro a casa debemos marcarle los límites, es decir, enseñarle lo que está permitido y lo que no, lo que está bien y lo que está mal. Para ello debemos ser estrictos y firmes. Por ejemplo, si dejamos subir al sofá a nuestro perro cuando es un cachorro él va a entender que es algo que está bien, entonces, si no le dejamos hacerlo cuando sea adulto no va entender nada. Pensará: “¿Por qué cuando era pequeño si y ahora no?”. Debemos ser firmes en las órdenes y en las restricciones y no cambiar de opinión en un futuro para no crear confusión al perro.
Poner límites al perro sirve para que él entienda que el dueño de la casa no es él, sino el dueño y los demás miembros de la familia. De esta forma creamos la jerarquía que él tendría en su manada.
Desde pequeño debemos enseñarle que hay cosas que podrá hacer (las cuales van a ser premiadas con golosinas, juegos o caricias) y otras que están prohibidas. Todo esto se irá consiguiendo con una correcta educación y paciencia por nuestra parte.
Una de las cosas fundamentales a la hora de poner límites es que el perro tenga su propio espacio, (igual que nosotros tenemos el nuestro), con su cama, sus juguetes, su comida, su agua, etc. De este modo aprenderá que esa zona es su territorio, y lo demás es zona prohibida, como por ejemplo, el sofá o la cama.


