PASTOR BELGA MALINOIS, PARA UN ESTILO DE VIDA DIFERENTE
Es el perro de trabajo por excelencia. De estructura sólida y ultra compacta, ágil, veloz, amante de la acción y una eficiente e imparable “máquina” de competición. Símbolo de los que viven intensamente el deporte y el desafío con el perro, de aquellos que necesitan sentir fuertes emociones, de todos los que aman esa naturaleza innata del perro de trabajo. Y es que tener un “mali” marca un estilo de vida diferente de vida.
Una raza que ya cuenta con algo más de cien años de selección, a través de más de cincuenta generaciones, y cuya cría ha sido basada esencialmente en su utilidad, característica fundamental del Malinois, destacando entre otras razas de perros pastores por su elegancia, inteligencia, dinamismos y carácter.
Pasado desconocido y futuro apasionante
Son muchos los autores que defienden como hipótesis el que sus orígenes descienden de los antiguos perros pastores del centro de Europa. Otros investigadores, por lo contrario, desmienten esta teoría arguyendo que en las áreas geográficas más próximas a Malinas, es donde aparecen las otras tres variedades de pastores belgas, a las cuales el Malinois se asemeja casi idénticamente en su constitución ósea.
Esta “historia” da comienzo cuando las cuatro variedades que componen esta raza, comenzaron a ser seleccionadas -a finales del siglo XIX- por un grupo de cinófilos y aficionados, dirigidos por el profesor Adolf Reul, director de la Escuela de Veterinaria de Cureghem que, imitando a Max V. Stephanitz en su proyecto con el Pastor Alemán en Alemania, intentaron poner en orden el patrimonio genético canino que por aquel entonces existía en Bélgica, y así poder definir una raza. Ésta ya existía como tal desde hacía tiempo, pero no tenía estándar ni homogeneidad suficiente como para que se pudieran diferenciar sus variedades.
En 1984, por fin, se publicaría un primer estándar de la raza, pero no sería hasta 1897 cuando serían aprobados sus estándares oficiales por la Unión Royale Cynologique Saint Hubert. En 1899 se fundaría el Club del pastor Belga y en 1959 el American Kennel Club reconocía el Pastor Belga como raza.
Un perro con una mente “bien amueblada”
Dicen los expertos que un ejemplar “ideal” de Pastor Belga Malinois debe ser un perro bien construido anatómicamente, sociable, muy equilibrado, con bastante instinto de presa, pero a la vez con una mente “bien amueblada”, suficientemente inteligente como para entender diversas formas de trabajar y las diferentes situaciones a las que se va a tener que enfrentar en su día a día.
Tanto para los que disfrutan de esta raza, como para aquellos que no la conocen, hay que decir que su principal virtud es su elevada capacidad de aprendizaje, muy superior y -a la vez- diferente a la de otras razas, aprendiendo rápidamente todo aquello que se le enseña, sin tener que repetirle varias veces las cosas, como ocurre en otras ocasiones con otros perros.
Hoy por hoy, es junto con el Pastor Alemán, el “number one” en cualquier tipo de actividad deportiva para la que le queramos facultar.
Desde Agility, R.C.I., Mondioring, Ring francés, …cualquier tipo de adiestramiento deportivo, pasando por actividades de policíam rescate, asistencia, etc.
En todos los países del mundo es sumamente popular y requerido para todo tipo de misiones, menos en España, paós el nuestro donde aunque su popularidad ha crecido en los últimos años, menos se utiliza. Esto es debido al gran desconocimiento sobre su carácter, incluso entre muchos de los profesionales del adiestramiento, quienes no entienden su gran sensibilidad, provocando que varios de ellos hayan fracasado con esta variedad de Pastor Belga, al querer aplicar un sistema de trabajo que se sale completamente de los esquemas de la raza.
En cuanto a su aspecto, el Malinois es un perro de construcción medio líneo, talla media, armónico, de buenas proporciones, rústico, elástico, con porte elegante, con una musculatura seca y un esqueleto compacto y potente orientado de forma decisiva a la búsqueda de un animal atlético con las mismas aptitudes para la utilización en las distintas pruebas deportivas, prácticas y utilitarias. Su pelo corto lo hace aún más idóneo para el trabajo.
Actualidad de la cría y la difusión de la raza
Actualmente, aunque el Malinois continua proliferando a pasos agigantados dentro de nuestra geografía, teniendo en cuenta que la práctica del deporte canino es una experiencia reciente aquí en comparación con el resto de los países europeos, los que realmente se están preocupando por mantener, cuidar y fomentar la raza son escasos criadores, puesto que muy pocos son los que se inquietan por seguir manteniendo el equilibrio en estos perros, tanto a nivel morfológico como en carácter, cualidades que han hecho de esta raza la número uno para cualquier tipo de trabajo.
Las líneas exclusivas de belleza -aunque estéticamente siempre ha sido menos valorado y popular que sus “primos” de pelo largo-, estropean lo que ha sido en esencia el Pastor Belga Malinois, raza seleccionada desde antaño en base a sus cualidades funcionales, al igual que aquellos que lo que sólo buscan son perros con dosis excesivas de agresividad, cuestión ésta que no tiene cabida ni en el deporte ni en la vida normal. Además, es una raza que en nuestro país casi únicamente está relacionada con personas dedicadas a trabajos y al deporte.
En otros países, por el contrario, la cría del Malinois está bastante más avanzada que en España, sobretodo en Bélgica, Holanda, Alemania y Francia, donde el Malinois es la raza de honor por excelencia, y donde los perros, a parte de ser ejemplares duros para el deporte ocupando los cuadros de honor en los niveles más altos de las pruebas deportivas de cada país, son muy sociables en su vida cotidiana y aceptados por el gran público que, a veces, sólo busca en el Malinois, un buen compañero.
Fuente: Revista “Perros & Compañía”, Nº 177 (Asesoramiento de Angel Mariscal de Security Dogs y los miembros del Grupo de Perros de Salvamento de Burgos)




