Nefropatía crónica

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nef 300x225 Nefropatía crónica

La nefropatía crónica se puede definir como una lesión del riñón que ha existido al menos 3 meses, con o sin disminución de la capacidad de filtrar del órgano o como una disminución de esta capacidad de filtrar que ha sufrido una disminución de más del 50% de lo normal y que dura más de 3 meses.

El uso de los términos nefropatía, fracaso renal, insuficiencia renal, azoemia y uremia como sinónimos, puede producir diagnósticos erróneos y un tratamiento inadecuado o incluso contraindicado.

Nefropatía no es lo mismo que insuficiencia renal o uremia. Dependiendo de la cantidad de tejido renal afectado y de la gravedad y duración de las lesiones, las nefropatías podrán dar lugar o no a insuficiencia renal o uremia.

Es de suma importancia tener en cuenta estas consideraciones ya que los tratamientos que muchas veces usamos para corregir las alteraciones que provoca la insuficiencia renal no suelen ser adecuados para tratar nefropatías sin disfunción renal.

Cómo detectar la nefropatía crónica

En los perros, la pérdida aguda de 2/3 o más de las nefronas funcionales producirá tan sólo una disminución de la capacidad para concentrar orina de forma adecuada, pero si esta pérdida se eleva a las ¾ partes o más de dichas nefronas, aparecerá la azoemia (altas concentraciones de urea, creatinina y otras sustancias nitrogenadas no proteicas en sangre).

Lo que ocurrirá en meses posteriores es que el riñón será capaz de poner en marcha mecanismos compensatorios que harán que se recupere la capacidad de concentrar y excretar la orina, y que la azoemia desaparezca. Por tanto, la insuficiencia renal crónica implica una disminución del 75% de las nefronas funcionales. En algunas situaciones puede que la nefropatía no progrese hasta el fracaso o la insuficiencia renal.

Aún así, no debemos caer en el error de decir que la presencia de valores elevados de urea y de creatinina en sangre son siempre provocados por una insuficiencia renal, ya que también pueden derivar de un aumento de su producción en el hígado (urea) o en los músculos (creatinina).

Si, una vez realizadas las indagaciones oportunas, llegamos a la conclusión de que su excesiva presencia en sangre se debe a una falta de eliminación (por la incapacidad del riñón para hacerlo) y no a un exceso de producción, podremos decir que estamos ante una nefropatía crónica.

La nefropatía crónica es una causa común de enfermedad y muerte en perros. La prevalencia en éstos, oscila entre el 0,5 y el 7%. Aunque muchas veces, se presenta con frecuencia variable en perros de todas las edades. Las estadísticas indican que un 15% de los perros afectados tenía menos de 4 años; un 18% entre 4 y 7, un 23% entre 7 y 10 y un 44% tenía más de 10 años.

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