La zoonosis en los perros (III): Dermatofitosis
dermatofitosis|descamación|contagio
Coloquialmente conocidas bajo el apelativo de “tiñas”, son infecciones cutáneas producidas por un tipo de hongos llamados “dermatofitos”, siendo los más frecuentes el microsporum y el tricophyton.
La transmisión de estas enfermedades se ve favorecida por diferentes factores como la edad, el estado inmunitario y sanitario del hospedador y vivir en un ambiente cálido y húmedo.
El contagio de dermatofitosis se produce con el contacto de las esporas con la piel del hospedador, por lo que ese contagio se crea a través del contacto entre el animal infectado y otro sano.
Pero también hay una segunda forma de contagio que es por el contacto de un animal sano con material contaminado con esas esporas. Una vez en la piel, si se dan las condiciones adecuadas, se desarrollará la infección fúngica. Los hongos penetrarán el estrato córneo, invadirán una proliferación de hifas sobre los pelos del animal y migrarán hacia el bulbo del propio pelo destruyéndolo. En estos casos, el animal tendrá sintomatología propia. Debemos tener en cuenta que hay una serie de factores que van a favorecer o a predisponer tanto la aparición como la evolución y la permanencia de esta patología. Estos factores son:
► Temperaturas cálidas y un grado de humedad elevado.
► Una piel lesionada y con poca higiene.
► Un animal con cierto grado de depresión inmunitaria.
La sintomatología con la que cursan las dermatofitosis puede ser muy variable, desde presentar prurito o no y, si se presenta, ser leve, moderado o intenso.
Las lesiones más frecuentes suelen ser heridas localizadas o generalizadas, típicamente redondas o irregulares, aunque lo más característico es ver a un perro con lesiones circulares sin pelo, cuya piel puede estar enrojecida y presentar una ligera descamación.
En otros casos aparecen lesiones nodulares muy inflamadas, sobre todo en la cara y las extremidades.
Cuando se presenta una afectación generalizada, el animal aparece con extensas zonas de alopecia y descamación.
El poder diagnosticar a tiempo esta patología es muy importante, ya que corremos el riesgo de que la gente que convive con estos animales se vea también afectada. Ante cualquier duda, contacte con su veterinario.
Una buena anamnesis (historial del animal), una buena exploración y unas pruebas complementarias son las herramientas claves para su diagnóstico.
El tratamiento
El tratamiento de estos animales es primordial para evitar que sean contagiosos para los demás. Se lleva a cabo un tratamiento tópico a base de baños o pulverizaciones y es muy recomendable rasurar el pelo de los animales para disminuir la carga de esporas.
Esto también lo combinaremos con un tratamiento sistémico a base de pastillas anti fúngicas. En este caso, tampoco podemos olvidarnos de llevar a cabo un tratamiento ambiental del lugar donde vive el perro afectado. Se debe pasar el aspirador y desinfectar todos los utensilios del animal, incluida su cama, su peine, su manta, etc. Además, si fuera es posible, debemos hacerlo cada día y pulverizar las alfombras y el sofá, dos veces a la semana, con los productos que nos recomiende el veterinario.




gracias
¿Y si el hongo ya invadio todo el cuerpo del perro, hay posibilidad que se recupere?