El Pastor Belga Malinois



malinois 2 300x237 El Pastor Belga Malinois


Esta raza le debe su nombre a la región de Malines o Mechelaar, en el noroeste de Bélgica, donde este perro de pelo corto leonado y antifaz negro era el más extendido de los perros pastores. Su origen es el mismo que el del Laekenois, pero el año 1898 se convierte en la fecha clave del devenir de la raza gracias a la creación de un club dedicado en exclusiva a la selección del Perro de Pastor Belga de pelo corto en la ciudad citada de Malines.

Pero fue en 1891, en la famosa reunión de ejemplares, cuando Reul describe al macho “Charlot”, un perro con máscara negra y pelo corto. Parte de la definición de la raza se basaba en esta descripción, si bien en un principio admitía todos los colores; sólo después se hizo obligatorio el color leonado carbonado.

Pero el origen de la raza ha sido ubicado en varios ejemplares que asentaron el tipo racial, como “Tomy”, perro de color leonado sin apenas máscara, descendiente de ejemplares de pelo duro, alguno de color gris, o “Cara”, una perra de Malines, propiedad de de Louis Opdebeeck que había ganado el primer premio de I Concurso de Adiestramiento de dicha localidad gracias a una agilidad y una obediencia asombrosas que encandilaron al propio profesor Reul. La cría con ambos ejemplares dio muy buenos resultados, con descendientes de gran calidad, como “Tjop”, considerado por muchos el prototipo de la raza, un perro de color leonado carbonado con máscara.

En la misma época se cruza a “Vos”, un ejemplar leonado de pelo corto, con “Diane”, gris y marrón, de donde nació “Dewet”, que competiría contra “Tjop” por los primeros puestos. Este ejemplar fue descrito por el juez Henri van Albada y lo recomendaba como reproductor principalmente por la textura de su pelo, además de por su carácter. Ambos ejemplares fijaron la base de la raza gracias a que tuvieron descendencia común.

Se convirtió en la primera raza belga utilizada por la policía y para tareas de vigilancia de la frontera del país, sobretodo en turnos nocturnos. Hoy día demuestra sus excepcionales cualidades como perro de trabajo y perro de deporte en todo el mundo.


El Malinois, la élite del perro de utilidad

De las cuatro variedades de la raza Pastor Belga, destaca el Malinois por sus capacidades como perro para cualquier tipo de trabajo y en cualquier condición. Su tipo  y estructura le hacen un perro ágil y veloz, fácil de transportar si se ha de cargar encima, como sucede en numerosas situaciones de rescate, ligero para el transporte y para moverse en terrenos difíciles (nieve, escombros), un perro saludable que puede ser útil hasta muy avanzada edad y un perro muy inteligente y colaborador, completamente apegado a su guía y dócil en el manejo.

En su parte instintiva, le gusta jugar hasta la saciedad, es muy activo y de una gran inteligencia. Necesita y exige mucha actividad, no es problema para esta raza el trabajo diario y constante siendo capaces de aprender hasta muy avanzada edad. Es un animal sensible en su etapa de cachorro, donde debemos tener cuidado de que en su edad temprana se empape de todo lo que le rodea y tenga múltiples experiencias de diferentes entornos y situaciones, para llegar a su edad adulta sin ningún tipo de problema de comportamiento.

El Malinois es versátil, es el rey de las competiciones deportivas de adiestramiento utilitario (RCI-Schutzhund y Ring Francés, de las que ya hace más de treinta años que ha desplazado al Pastor Alemán, Mondioring y Ring Belga, disciplinas más específicas de la raza) y es apto para otras disciplinas (obediencia, agility, rastreo…).

Como perro de deporte, su inteligencia precocidad para aprender y la longevidad que puede alcanzar en competición, esto debido tanto a su tipo físico como a la escasa incidencia de enfermedades, como la displasia de cadera que tanto afecta a otras razas, le hacen ser muy estimado por los grandes guías de competición. Pero donde sus cualidades se valoran mejor es en su faceta de perro de utilidad pública, como es el rescate y búsqueda de personas, ya que su tipo físico le permite ser fácilmente transportado  y su intensidad y resistencia en el trabajo dan muchas garantías a los guías caninos. Sin olvidar las labores propiamente policiales de detección de estupefacientes o explosivos y la intervención en defensa y protección que es lo que ha llevado a esta gran raza canina al puesto de número uno que ostenta en las policías de todo el mundo.

Una fuerte labor de selección llevada a cabo desde muchos años ha conseguido un perro de gran valor y de unas cualidades que a los criadores nos toca mantener y mejorar si es posible, temperamento, carácter y salud, son las bases en que se fundamenta la raza y los puntos que no debemos descuidar para poder seguir produciendo ejemplares útiles.

Al CEPPB le pertenece la responsabilidad de ayudar a que los criadores mantengan y mejoren este perro de gran utilidad.


Pastor Belga Malinois, una respuesta segura para la utilidad

El Pastor Belga Malinois es, sin duda, el Fórmula 1 del trabajo; es la apuesta segura para todo aquél que quiera desarrollar cualquier tipo de disciplinas tan diversas que nos llevaría desde la alta competición en defensa, hasta estar en lo más adelantado  de la alta competición en agility. Por supuesto, no podemos olvidarnos todas las utilidades civiles que realizan estos perros (detectores, intervención, rescate…), probablemente no acabaríamos en un párrafo si matizáramos una a una en todas las actividades en las que destaca esta raza.

Pero cuidado, el que adquiera un ejemplar de esta raza debe tener en cuenta que un fórmula 1 hay que saber conducirlo. No se recomendaría nunca a una persona que tenga poca experiencia con perros y que le guste la tranquilidad y dar pequeños paseos relajados. Un cachorro de Malinois puede hacer perder la paciencia a la persona más tranquila. La energía que desprende no tiene límites, son incansables, hiperactivos, brutos, ansiosos. Lógicamente, es algo totalmente normal en un cachorro que reúne las cualidades de esta raza.

No podemos pretender tener un perro con una motivación infinita, con una predisposición al trabajo incansable y que al mismo tiempo sea intranquilo y sosegado.

La persona que quiera adquirir un ejemplar deberá de tener claro qué es lo que busca en un animal, y si el Malinois lo reúne. Con esto no queremos insinuar que no sea un perfecto perro de compañía, que por supuesto puede serlo, con una buena educación.


La educación del Malinois

La educación del Malinois deberá ser seguida siempre de cerca por un educador experimentado, sobre todo si el ejemplar a educar va a desarrollar algún tipo de utilidad. Se le puede iniciar la educación desde muy cachorro, por supuesto, siempre en estas edades trabajaremos todo en positivo a favor del perro. Aprovecharemos siempre el fuerte instinto de caza-presa que tiene para crearle una fuerte dependencia por el juego, que en un futuro nos abrirá las puertas para desarrollar diferentes actividades. Con las actitudes que reúne esta raza, conseguiremos desde que el perro supere todo tipo de artificios e impacte con un figurante en un ataque sin ningún tipo de miramiento, hasta que localice una persona sepultada.

No caigamos nunca en el error de tener prisa en la educación, a veces al ver resultados rápidos y gratificantes de nuestro cachorro podemos caer en el error de querer correr y exigir más de lo que debiéramos. No hay que olvidar que, aunque evolucionen muy rápido, habrá cosas que no tendrán madurez para asimilar en edades tempranas, y que de nada nos vale conseguir una obediencia perfecta desde que el perro es muy joven si con ello hemos anulado una motivación que no va a hacer falta para trabajar.

No olvidemos que para exigir más a un perro siempre hay tiempo, pero como nos pasemos con el nivel de exigencia podría traernos problemas irrecuperables. Un equilibrio entre la disciplina y motivación será lo que hará que con el tiempo consigamos un buen perro de trabajo.

El adiestramiento irá en función de la edad y a la naturaleza del animal, y el nivel de exigencia será progresivo, siempre de menos a más, todo ello siempre unido a una fuerte motivación.

Fuente documental: “El mundo del perro”, Nº360


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