Cruzar la calle
Como dueño, eres responsable de todas las acciones de tu perro, sobre todo de las que tengan lugar en la calle o lugares donde hay otras personas.
Cuando se pasea al perro por la calle, por civismo, educación y respeto a los demás, así como por la propia seguridad del perro, se debe llevar atado con el collar y la correa, aunque sea una calle tranquila o nos fiemos mucho de nuestro mejor amigo. Nunca se sabe, es un animal y puede tener una reacción inesperada, salir corriendo o gruñir a alguien. Incluso las reacciones de los perros mejor entrenados son imprevisibles.
Si llegara a pasar algo con el perro el responsable serías tú.
Una vez tu perro haya aprendido las posiciones de sentado y de andar a tu lado puedes empezar a sacarlo a la calle. Las primeras veces debe ser una calle tranquila, con poco movimiento, tanto de perros, de personas como de automóviles. A medida que se acostumbre ya lo podrás llevar a calles más transitadas.
Al cabo de unos días, intenta pararte en un bordillo de la acera y hacer que tu perro se siente. Prémialo si lo hace.
Otro ejercicio que se debe practicar es cruzar la calle. En una calle poco transitada y con tu perro sentado al borde de la acera, dile la orden “junto” y cruza la calle con él (siempre con el collar y la correa) y tranquilamente. Cuando se haya acostumbrado a cruzar calles tranquilas prueba en otras con más tráfico.
Si tienes paciencia y practicas un rato durante cada paseo, podrás cruzar la calle tranquilamente sin que tu perro se asuste o se lance sobre los automóviles.
Si tienes un perro muy nervioso o asustadizo, deberás practicar mucho más estos ejercicios y no exponerlo al tráfico tan temprano que con un perro más tranquilo.





