Comunicación olfativa canina

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nariz 243x300 Comunicación olfativa canina

La comunicación olfativa de los perros es extremadamente superior a la de las personas. A este nivel existen diferencias tan marcadas entre especie humana y canina que es imposible imaginar el mundo desde la perspectiva de los perros.

Ellos viven inmersos en un complejo mundo de olores, los cuales tienen significado y les transmiten informaciones precisas sobre el ambiente y sus habitantes. Estos olores, representados por las feromonas, son una fuente fundamental de información: los perros pueden conocer el estado reproductivo de una posible pareja, el estatus jerárquico, el estado fisiológico, la edad y muchas más informaciones que los humanos no somos capaces de comprender.

Las feromonas son capaces de alterar el estado psicológico de un animal y por esta razón a veces podemos observar cambios repentinos en posturas, miradas, alteración de la atención…, y todo esto, aparentemente, sin ninguna explicación.

Las fuentes de feromonas se encuentran en diferentes partes del cuerpo del animal: las glándulas perianales y supracaudales, las podales, las faciales y peribucales.

A través del frotamiento de estas glándulas, los perros dejan sus marcas para que los demás puedan, a su vez, obtener información.

Los perros, además, son capaces de percibir olores diferentes con una sensibilidad muchísimo mayor a la de los humanos.

Gracias a esta asombrosa capacidad, pueden trabajar con el hombre en la detección olores, como por ejemplo, de drogas o explosivos, o rescatar a personas.

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