Combatir y controlar los ladridos
Muchas veces al pasar por una urbanización observamos que en la casa de la esquina un perro ladra de manera insistente y continua, generando un auténtico problema de convivencia a todo el vecindario y al propio dueño, que no sabe cómo hacer frente al problema. Con una correcta educación se puede solucionar.
Es cierto que existen algunas razas que son mucho más ladradoras que otras, por ejemplo, un Bullmastiff, raramente ladrará y cuando lo haga será con escasa vocalización, con un ladrido corto, denso y grave, que resulta rotundo e intimidatorio y se produce ante una verdadera alarma, avisándonos de que algo anormal está pasando, por lo contrario un Yorkshire Terrier o un Carlino, ladran de forma insistente y aguda por casi todo, incluso a los propios miembros de la familia. Si bien hay razas propensas al ladrido, nada que no se pueda solucionar con una buena educación o un correcto adiestramiento.
Los perros que ladran sin parar se convierten en una fuente de conflictos. Una molestia que muchas veces da al traste con las buenas relaciones entre vecinos en una Comunidad de propietarios, o que acaba en denuncias a la policía. Incluso cuando la sangre no llega al río, es decir, cuando los vecinos son suficientemente tolerantes como para no quejarse demasiado, lo cierto es que el propietario se siente incómodo, no ya porque incomode a otros, sino simplemente porque él mismo acaba harto de las más que reiteradas manifestaciones vocales, que tanto incordio producen. Y las preguntas que se hacen los dueños de perros ladradores son siempre las mismas: ¿Por qué ladra tanto mi perro?, ¿Cómo puedo evitar que esto ocurra?
Intenta que no se aburra
Perros aburridos, ésta es una de las principales causas, bien porque sean animales que no conducen adecuadamente su excesiva impulsividad (perros pastores, de caza, e trabajo…), su hiperactividad, su necesidad de ejercitarse a tope, o porque sean perros aunque menos activos, pasen horas y horas encerrados entre cuatro paredes o en un jardín de reducidas dimensiones, sin que nada estimule su imaginación y sirva para dar rienda suelta a sus instintos, la mejor terapia consiste en permitir que se ejerciten convenientemente, que se entreguen, que se diviertan, que se cansen, que ocupen su mente…esto no significa que cuando el perro ladre a medianoche haya que ponerse los zapatos y el abrigo y sacarlo a correr los cien metros valla, pero es importante que el animal reciba toda una serie de estímulos a lo largo del día que le permitan llevar una vida más plena.
Y por estímulos podemos entender practicar agility, jugar a la pelota, o al escondite cuando se le lleva a parque, esconder sus juguetes favoritos para que los encuentre, darle otros juguetes “interactivos”, por ejemplo del tipo de mordedores que se rellenan con bolitas de pienso o con trocitos de comida enlatada, para que se pase horas entretenido sacándoles el apetecible contenido, darle deliciosos huesos de rodilla de vaca para que se pase horas royéndolos, etc.
El miedo
Perros asustadizos que ladran por miedo, lo fundamental es identificar el objeto de su miedo y poco a poco, será necesario habituarles a esos estímulos que los enervan, es decir, socializarles, llevarles a sitios muy concurridos, a lugares ruidosos, a entornos dónde tengan ocasión de interaccionar con otros perros, de tal manera que vayan superando sus temores poco a poco.
Que lo hagan depende mucho de las circunstancias, es decir, de que se sientan “premiados” por no sentir miedo; por lo tanto, será necesario estimular su buen comportamiento con premios como una voz afable de “¡muy bien!”, darle una golosina, acariciarlo…pero cuidado, si el animal muestra temor, no hay que reconfortarle con palabras tiernas de ánimo porque entonces recibirá el mensaje equivocado y creerá que se le premia justamente por eso, por tener miedo.
Llamar la atención
Perros que ladran para atraer la atención de su dueño, en ese caso, lo que hay que hacer es ignorarle, no hacerle caso en absoluto, ni siquiera para reñirle, si lo hacemos él habrá conseguido su objetivo, nuestra presencia y no identificará la regañina con los ladridos, para él, bien vale una bronca la oportunidad de vernos, aunque sea un segundo, es un proceso lento.
Con este sistema conseguiremos que a la larga nuestro perro deje de ladrar, lo adecuado en estos casos es comentar con los vecinos que estás en proceso de adiestramiento del perro y que en un mes o dos obtendrás resultados, verás cómo ellos entienden que es mejor un par de meses con ladridos que unos cuantos años.
Ladrar detrás de una valla
¿Y qué pasa con los perros que no paran de ladrar detrás de una valla? Pues algo muy sencillo. Lo que empezó siendo una forma amable de llamar la atención del viandante cuando era un cachorro, ladrando simpáticamente y recibiendo como premio una caricia, por ejemplo, se convierte en enorme frustración en el adulto que ya no recibe la sonrisa amable de la persona que pasa cerca de él.
Ése intento de hacerse notar, saludar y quizás acariciar por los extraños que pasan por delante se traduce en más reclamo, en más ladrido, en más querer llamar la atención, primero, y luego, en una frustración cada vez mayor que se traduce en asociar a las personas que pasan cerca de él y no se inmutan con el dolor del rechazo, y por ende, en la necesidad de echar de allí a esos que le causan tanto desazón.
Se trata pues, de evitar, desde antes de que ocurra, que el perro tenga opción a llegar a sentir esa frustración y, para hacerlo, es necesario evitar la oportunidad de que vea a los viandantes, o distraerle con premios y/o mimos para evitar que fije su atención en ellos.
Perros que ladran al cartero, o al lechero o cualquiera que cruce la puerta es un comportamiento un poco diferente, todas esas son personas que están de paso, que no van a quedarse, que llegan y se van por dónde han venido en unos pocos minutos. Pero el perro no es consciente de eso.
En cambio, cuando ladra reiteradamente está advirtiendo al intruso de que entra en su propiedad, y puesto que el intruso se va enseguida, cree haberle hecho desistir de su intento de quedarse, él lo asocia como que ha conseguido que el extraño se retire y que ha cumplido su objetivo, proteger su territorio. Y por eso repetirá una y otra vez su actitud, porque creerá que está disuadiendo una y otra vez a cada uno de esos intrusos. De lo que se trata, es que el perro no tenga ocasión de ladrar al primero de ellos, ni al segundo ni al tercero, que cuando lo vaya a hacer, se le impida que lo haga, se le llame y se le entretenga con otra actividad. Así se acostumbrará a no ladrar al que llega y no se sentirá victorioso cuando éste se marche.
Cuidado con los castigos
Un último consejo, cuando el perro ladre no hay que castigarle ni con palabras ni con gestos, cualesquiera que sean éstos, por una sencilla razón, porque el perro no los entenderá como un castigo, sino como un refuerzo de su actitud. Se trata de que el perro no reciba a cambio de sus ladridos una actitud por parte del dueño que perciba como un estímulo positivo para seguir haciéndolo.
Castigarle en cualquier forma sólo servirá, si acaso, para atraer su atención durante unos segundos, los mismos que tarda en volver a ladrar y a ladrar más fuerte. Y es que el perro no entiende el ladrar como “ser malo”, sino como algo natural, espontáneo. Propio de su naturaleza canina, propio de su comportamiento. El truco cuando se quiera hacerle parar de ladrar consiste más bien en llevar su atención a otra cosa, a otra actividad, a otro asunto. Y más aún, el mejor truco consiste en premiarle cuando no ladre. Eso es lo más importante.
Corregir lo negativo
Imponer disciplina a nuestro perro no significa aplicar castigos físicos, jamás los aplicaremos, con ello sólo conseguiremos que nos tenga miedo y aumentaremos su inseguridad. Deberemos aprender a leer las señales de su comportamiento y corregir las actitudes negativas antes de que ocurran. Un simple “NO” o un “CHISSST” suelen bastar.
No tires la toalla
Si tu perro es de los que no paran de ladrar en todo el día y ya has probado todos los consejos o remedios posibles, no te preocupes, aún puedes conseguir alguna solución para tu problema acudiendo a un adiestrador profesional, que te dará las pautas correctas para conseguir evitar la situación. Y si no ves suficientes progresos, aún te quedará acudir a un veterinario especialista en comportamiento canino, el cual te ayudará a solucionar el problema.
Cuidado con los dispositivos electrónicos
Existen dispositivos electrónicos que cada vez que nuestro perro ladra le da una descarga. No es recomendable utilizarlos, ya que no corrigen el problema en sí, sólo lo evitan mientras lo tiene puesto, pero a la larga, continuará ladrando y acabaremos haciendo habitual un castigo físico que lo que está consiguiendo es desequilibrar más a nuestro perro.
Fuente documental: “Perros & Compañía”, Nº 190





Hola: Julia Martin soy Vicente Sámano de la ciudad de Méxcio estado León, Gto. espero que este bien de Salud. Tengo un cachorro de la Raza Mastiff Ingles con una edad de 5 meses con 24 días con una altura de 66 cms y me gustaría saben cuando debe de pesar, o si hay una table promedio de su peso yo se que un perro puede pesar 60 hasta 90 Kilos y que hay una estadistica de un segmenta que peso 160 kilos. Gracias
Buenisimos tus consejos se te agradece mucho