El cambio en el mercado de alimentos para animales ha sido marcado en el transcurso de los últimos años, con una aparición de nuevas marcas, y lo que es más importante, con nuevas presentaciones, cada vez más adaptadas a las necesidades de cada animal.

El tipo de alimento dependerá de la edad, tamaño, actividad, patologías preexistentes o incluso en algunos casos, de la raza del animal.

La gran diversidad de presentaciones permite al comprador disponer de una variedad enorme de productos que le permitan elegir, lo cual siempre es positivo, pero también lo complica mucho al no tener en muchos casos elementos de juicio para inclinarse hacia una u otra opción.

En este artículo intentaremos dar una serie de nociones sobre los “factores de calidad de los alimentos comerciales para perros”.

Repercusión del alimento en las mascotas

Un aspecto que creemos importante resaltar de inicio es la repercusión que los alimentos comerciales en general han tenido sobre la salud de nuestras mascotas.

La longevidad y la calidad de vida han ido incrementándose notoriamente en los últimos 15 años ó 20 años, siendo el uso de una mejor alimentación uno de los factores fundamentales.

Existen publicados varios estudios y muestreos realizados en distintos tipos de alimentos que, basándose en la calidad en general de los distintos productos, podrían englobarlos en tres categorías:

  • Gama Alta, “Premium” o de Calidad
  • Gamas Medias o Populares
  • Gamas Bajas, Genéricas o Locales

Gama Alta, “Premium” o de Calidad

Desarrollada por marcas de fabricantes de prestigio que van dirigidas a propietarios de animales, aficionados y profesionales que estén comprometidos con la salud y la nutrición de sus perros.

Estos productos utilizan ingredientes de máxima calidad, con una gran disposición de nutrientes y muy equilibrados.

Los ingredientes utilizados son siempre los mismos y no varían en función de las fluctuaciones de precios del mercado, lo que garantiza la continuidad en las características del producto.

La valoración de su calidad viene garantizada por los “ensayos de alimentación”, que implican elevados desembolsos económicos y en los que se administra el producto a un grupo de perros para así determinar sus propiedades.

En condiciones de laboratorio se administra un determinado producto a un grupo de perros se determinan valores como ganancia de peso, calidad del manto, estado de salud en general, pérdidad de nutrientes en heces, lo que resulta muy preciso a la hora de valorar el producto pero también es caro.

Estos alimentos suelen venderse exclusivamente en clínicas veterinarias y tiendas especializadas y en general tienen un precio algo superior por los controles realizados en el producto. Sin embargo, debido a que son más digestibles y contienen una proporción muy correcta de nutrientes, las raciones son menores en comparación a otros productos, lo que reduce en la práctica, las diferencias de precio.

Gamas Medias o Populares

Son productos de calidades medias, adecuados y que basan su éxito en grandes campañas publicitarias.

Su calidad suele ser buena aunque suelen variar su composición en función de los precios de mercado de los distintos ingredientes, y así pueden alternar la fuente principal de proteína o grasa sin que varíen los porcentajes de nutrientes indicados en la etiqueta.

perrocomiendo 160 Calidad en su platoSi bien algunas de estas marcas pueden realizar pruebas nutricionales con perros, la gran mayoría basa sus declaraciones en la etiqueta en cálculos numéricos según los ingredientes empleados.

Aunque como decíamos anteriormente, la calidad de estos productos es buena, es menor que la de los productos de gama alta, especialmente en cuanto a su digestabilidad, pudiendo además aparecer algún trastorno, motivado por los cambios de composición.

Gamas Bajas, Genéricas o Locales

Al igual que en otros sectores del mercado, existen productos cuyo principal argumento de ventas es el reducido precio.

En muchos casos están producidas por un mismo fabricante que pone distintas marcas según quien se la encargue. Suelen ser de distribución local, dirigidas a determinados sectores.

La variabilidad de estos alimentos es muy grande dependiendo de muchos factores, existiendo algunos más que aceptables pero otros de calidad claramente insatisfactorios.

Utilizan en general ingredientes de baja calidad y por ello baratos (harinas de huesos o carnes de baja calidad, elevada proporción de ciertos vegetales, etc), no realizándose ensayos nutricionales y por ello reduciéndose la formulación a meros cálculos numéricos en función de los ingredientes.

Si bien, por supuesto que no se puede generalizar, sí existen estudios realizados comparando estos productos con otros de calidad superior que demuestran que los cachorros se desarrollaban peor, presentaban un pelaje de peor calidad, mostraban diferencias en analíticas sanguíneas y necesitaban entre un 20 y un 40% más de ración al compararse con el producto de más calidad.

En cualquier caso y si nuestro presupuesto no nos permite acceder a alguno de los anteriores, deberemos elegir entre estos, aquel que nos ofrezca unos resultados medianamente satisfactorios, rechazando los productos de demostrada mala calidad, responsables de mala textura de las heces, baja ganancia de peso, pelo en mal estado, etc.

Ya hemos comentado anteriormente que el mejor índice de la calidad del alimento es la salud y el estado general de nuestro animal.

Aspectos para la elección perfecta

En la elección del alimento de nuestro perro debemos considerar varios aspectos de importancia, en primer lugar todo alimento deber ser “completo y equilibrado”, por lo que debe contener todos los nutrientes necesarios y en unas proporciones correctas, teniendo en cuenta el tipo de animal al que va destinado, según su especie, tamaño, edad, etc.

La alta palatabilidad o sabor agradable es otro aspecto importante para que el animal ingiera una cantidad suficiente de alimento.

La digestabilidad mide directamente la proporción de nutrientes que el producto tiene disponibles para su absorción, es decir, la proporción entre lo que el animal absorbe y lo que pierde en las heces. Las gamas altas ofrecen una digestabilidad media de un 90-95%, mientras las medias proporcionan un 80-85%, siendo desconocida la de las bajas, aunque lógicamente será mucho menor.

El contenido energético irá directamente relacionado con la cantidad de alimento que el perro deberá ingerir y según el grado de actividad o metabolismo individual de cada perro, estará más indicado uno u otro producto.

El coste de la alimentación debe ser comparado en función de la ración necesaria y no sólo del precio por kilo de producto, así como de las necesidades según la etapa de la vida del animal.

El prestigio del fabricante no es en ebsoluto desdeñable pues, si bien no siempre el de mejor fama es el de mayor calidad, en un mercado tan competitivo cuesta mucho mantenerse en el vértice de las preferencias de los consumidores.

El mejor juez es el animal

En cualquier caso, el mejor juez de la calidad global de un alimento es el propio animal. En general debe administrarse un determinado producto durante uno ó dos meses antes de evaluar el efecto total sobre la salud del perro.

Una dieta correcta contribuye a una ganancia de peso normal o a su mantenimiento, a un rendimiento óptimo, a una piel y un pelaje sano y brillante, un volumen fecal normal y con consistencia, ayudará en la prevención de determinadas patologías, especialmente en edades avanzadas y en definitiva, conduce a un animal con signos claros de vitalidad.

De todas formas y si nuestro presupuesto no nos permite ofrecer una determinada calidad de forma permanente, si seria importante al menos durante la etapa de cachorro utilizar un producto de calidad suficiente, ya que es en esta etapa cuando la alimentación tendrá mayores repercusiones.

Fuente: Revista “Perros & Compañía”

Texto: Manuel Lázaro Rubio (Clínica Veterinaria Mirasierra)



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