¿Qué es la inteligencia canina?
En nuestra vida cotidiana todos tenemos una idea de lo que es la inteligencia canina; si preguntamos a cualquier propietario de mascota si su animal es inteligente seguramente responderá que sí, pero si le preguntamos por qué piensa eso, después de un momento de incertidumbre, empezará a explicar las dotes de su mascota: que es capaz muy rápido, que percibe cosas antes de que pasen, que reconoce situaciones, etc.
El filósofo Aristóteles fue el primero en plantearse el problema acerca de la inteligencia canina.
Consideraba que estos animales se diferenciaban del hombre sólo en la cantidad de inteligencia, pero no en calidad, admitiendo que los perros son inteligentes.
Más tarde, Darwin en su obra “La descendencia del hombre” compartía de hecho esta postura, sosteniendo que “las distintas emociones y facultades como el amor, la memoria, la atención, la curiosidad, etc., de las que presume el hombre, se encuentran en condición incipiente y a veces bien desarrollada en los animales inferiores”.
Desde entonces muchos estudios se han llevado a cabo para intentar entender, explicar y definir los puntos clave de la inteligencia.
Según algunos investigadores, la inteligencia es una mezcla de habilidades mentales primarias que se deben considerar de forma aislada las unas de las otras. Howard Gardner, psicólogo de Harvard, hable de “inteligencias múltiples”, explicando de cada una la posibilidad de producir comportamientos lógicos como respuesta a problemas que propone el ambiente.
Así podemos reconocer al menos siete tipos de inteligencia, algunos de los cuales también se reconocen en el perro.
Entre ellos recordamos:
- La inteligencia espacial: permite al perro entender la organización del espacio para encontrar objetos, por ejemplo la correa a la hora de salir o reconocer distancias.
- La inteligencia corporal-kinestésica: es la capacidad de llevar a cabo correctamente acciones y movimientos, mover el cuerpo de forma correcta en relación a lo que se requiere en una situación en particular. Es por ejemplo lo que el animal hace en competiciones de agility, demostrando también inteligencia espacial.
- La inteligencia interpersonal: consiste en la capacidad de comunicación y liderazgo, establecer relaciones sociales con los demás. En este caso debemos considerar que la socialización no se realiza con los mismos significados que en el hombre: el hombre actúa como ser consciente a un nivel superior.
Los demás tipos de inteligencia considerados por el profesor Gardner, no parecen tener correspondencia en los perros: la inteligencia musical, la lógico matemática, la interpersonal y la lingüística, no se pueden aplicar a estos animales, aunque en los últimos años la psicología cognitiva reconozca a los animales la posibilidad de una cierta inteligencia lógica en la resolución de problemas y de una cierta inteligencia lingüística considerando que los perros pueden entender un vocabulario limitado de palabras.
Como se puede observar en este tema, todo está en discusión y hoy en día es objeto de muchos estudios y discusiones entre expertos.
Los estudios del profesor Stanley Coren
El profesor Stanley Coren de la facultad de psicología de la universidad canadiense de la British Columbia y famosos adiestrador, autor de numerosos libros y artículos sobre el tema, reconoce al perro tres tipos de inteligencia:
- Instintiva: es lo que un perro sabe hacer sin que nadie se lo haya enseñado, simplemente es una aptitud natural, como por ejemplo, un perro de pastoreo que por instinto persigue y agrupa un rebaño de ovejas o un perro que persigue una presa o que pasa el día husmeando el suelo.
- Adaptativa: se refiere a la capacidad del perro de solucionar problemas y aprender de las situaciones, reconociendo las relaciones causa–efecto y operando en consecuencia. Sería la capacidad cognitiva del perro, basada en la memoria, el aprendizaje y la capacidad de tomar decisiones en base a los eventos. Se ha demostrado que el perro es capaz de hacerse representaciones mentales de lo que aprende, que memoriza o que percibe con los sentidos, de esta forma puede utilizar esta información de forma flexible y adecuada al contexto, aunque esto sea diferente y presente modificaciones respecto a la situación en la cual se ha creado el aprendizaje.
- Funcional o de obediencia: es el tipo de inteligencia más valorado por el hombre, considerando que representa la posibilidad del perro de aprender comportamientos que el hombre le enseña y le permite desarrollar tareas útiles.
Tiene un componente de inteligencia adaptativa porque se basa en el aprendizaje y en la utilización de los comportamientos aprendidos, pero el rasgo más importante de este tipo de inteligencia es la capacidad de colaborar con el hombre, la aptitud del perro a ser adiestrado.
Sobre este último punto es importante entender que inteligencia y obediencia, o mejor dicho, capacidad de aprendizaje y adiestrabilidad, son conceptos diferentes pero muy a menudo confundidos: un animal poco dispuesto a obedecer no necesariamente carece de inteligencia. Por ejemplo, nadie pone en duda que el gato sea inteligente y posea elevada capacidad de aprendizaje, pero sin duda, carece de adiestrabilidad.
La capacidad de aprendizaje es la posibilidad del perro de aprender de las situaciones y sin duda, refleja inteligencia. La velocidad de aprendizaje, en cambio, aunque sea un parámetro valorado por el hombre, no puede entrar en la definición porque está influenciado de otros factores (el ambiente, la motivación, el adiestador…). Un factor determinante en el aprendizaje es la memoria. Estimulaciones precoces de los cachorros en su periodo sensible pueden ayudar a desarrollar capacidades mentales además de estabilidad emocional y formación de vínculos indisolubles con el hombre.
Por adiestrabilidad entendemos la capacidad del perro de ejecutar un comando. Depende de la dependencia efectiva con el propietario y de la sociabilidad.
Los perros están genéticamente predispuestos a no colaborar con el hombre considerando la larga selección a la que han estado sometidos.
¿Se puede medir la inteligencia canina?
El profesor Coren ha sometido a test a 110 razas de perros y los ha clasificado según su inteligencia.
Con la ayuda de 209 jueces ha considerado las pruebas de obediencia. Muchos autores y expertos en perros se han opuesto a esta visión tan simple de la inteligencia canina, considerando que no se puede medir solamente a través de la capacidad de los perros de obedecer órdenes. De hecho, el mismo Coren admite que esta clasificación sólo tiene en cuenta el tipo de inteligencia que él llama “funcional o de obediencia”.
El profesor Stanley Coren propone también una forma de medir la inteligencia del perro a través de unas pruebas a las que se someten los perros como si se tratara de un juego.
Anotando la forma de actuar del animal se le da una puntuación y, sumando todos los puntos, se puede saber si nuestro perro es superdotado o en el peor de los casos, necesita atención médica por falta de inteligencia.
Es indudable que los perros demuestran ciertas capacidades mentales que no se pueden explicar sólo a través del instinto o de respuestas instrumentales a una orden. De la misma forma es complicado poder evaluar la inteligencia “en pureza” considerando que cualquier forma de inteligencia o como la queramos llamar, es el fruto de la herencia genética y también del aprendizaje y de los estímulos que recibe el animal. En este sentido, la increíble presión genética a la que el hombre ha sometido a las diferentes razas, indudablemente juega un papel fundamental. Considerando este parámetro resulta del todo inútil comparar entre sí las diferentes razas, sabiendo que cada una de ellas se ha seleccionado para desarrollar un trabajo específico: no todas las razas se escogen como perros guía, así como, nunca pondríamos a un Beagle como perro de guarda…
Podríamos adiestrar a este perro, pero nunca desempeñaría la función como un Rottweiler o un Pastor Alemán y la razón no sería su menor inteligencia, si no su predisposición genética.
Sobre las características genéticas (lo que Coren llama “inteligencia instintiva”), poco podemos hacer porque se trata de un código escrito en el ADN. Podemos redirigir, reforzar o reducir algunos comportamientos, pero se quedarán latentes en el perro que los posee.
Otro factor a considerar es el ambiente: algunos perros se adaptan en menor medida a vivir en ciudades, aceptan menos la correa y muestran mayor independencia. Es posible que estos perros que un propietario puede considerar como “tontos”, seguirían con vida si son dejados en un ambiente natural, mientras que uno que ha aprendido a bailar de pié sobre sus patas traseras sucumbiría…
Probablemente, lo mejor sería hablar de adiestrabilidad, docilidad, obediencia, velocidad, en definitiva, características más tangibles y evitar referirse a la inteligencia en sentido general.
No existe una única forma de definir la inteligencia: desde el punto de vista del hombre, un perro es inteligente si es capaz de aprender, entender y obedecer órdenes, solucionar problemas, es dócil y educable. Diferente sería si este perro se encontrara libre en el medio natural.
Fuente documental: “Perros & Compañía”, nº195






[...] naturalista. No somos superiores a todos los animales en todas ellas; sin ir más lejos, los perros comparten varios tipos de inteligencia con los humanos, e incluso demuestran superarnos en la inteligencia corporal-cinética y en la [...]