¿Por qué entrenar a tu perro puede ser lo mejor que puedes hacer por él?
A la mayoría de los perros les gusta escuchar y nosotros estamos orgullosos de los conocimientos y habilidades que adquieren.
Los perros que no están adiestrados rara vez son tan felices como los formados, y llevan vidas mucho menos interesantes.
Muchos perros también tienen una sensación de seguridad con la obediencia y la disciplina, sobre todo los más inteligentes.
Cualquier propietario de un perro educado puede ver por sí mismo que su perro consigue una mayor satisfacción con los elogios y los premios gratificantes, símbolo del trabajo bien ejecutado y de la buena conducta, que con la emoción momentánea de desobedecer, que suele ir seguida de sentimientos de culpa evidente, (orejas hacia atrás y evitando el contacto visual), aún cuando no se le castiga.
Los propietarios pueden tener distinto talento y predisposición para entrenar a su perro igual que cada perro es diferente a lo que capacidad de entrenar se refiere.
Algunas personas nacen entrenadores de animales, es algo innato en ellas, y logran resultados notables con poco esfuerzo. Pero incluso los mejores entrenadores tienen rara vez el mismo éxito con cada raza de perro. Los procedimientos de formación que tienen mucho éxito con un tipo de perro pueden ser totalmente ineficaces con otro.
Una afinidad mental básica o incluso un cierto tipo de personalidad parecen ser necesarios cuando se entrena a un perro. Todos los buenos instructores poseen autoridad, la paciencia y el autocontrol. Aquellos que llegan a ser brillantes tienen una “cualidad X adicional”, calidad que es probablemente una combinación de amor y respeto.
Las técnicas de entrenamiento para perros se han sistematizado en los últimos años, con lo cual, hasta el propietario menos dotado puede lograr resultados razonables con esfuerzo, persistencia, paciencia y comprensión.
Los perros tienen una inteligencia muy superior de lo que la mayoría de las personas piensa.
Ellos pueden aprender y aprenden, pero tenemos que dedicarles parte de nuestro tiempo y paciencia.
Todos los perros de compañía deben recibir una formación de obediencia básica como parte de su rutina diaria, y no sólo si desarrollan malos comportamientos.
Los perros de hoy viven en un mundo mucho rápido y estresante, igual que nosotros. A pesar de que podamos estar con ellos cuando estén en público y en la calle, aún pueden equivocarse o desobedecer.
Si bien la formación no puede compensar por completo una crianza pobre, un mal ambiente o una educación insuficiente, sin duda, si pueden “ayudar”.
El mundo en general les enseñará a portarse mal, pero nos toca a nosotros, como dueños de mascotas, enseñarles a comportarse correctamente.
La formación especializada no es necesaria a menos que el perro realice exhibiciones o espectáculos.
Este nivel de formación y comportamiento requiere mucho más tiempo, trabajo y por lo general, mucha más aptitud por parte del perro así como mucha más habilidad y paciencia por parte del entrenador. La formación de este tipo de perros empieza cuando aún son cachorros y continúa durante la mayor parte de sus vidas.
El entrenamiento de su perro en los fundamentos de la conducta y la comunicación con usted puede ser muy gratificante.
La falta de experiencia, equipo, instalaciones, etc. suele ser compensada por el deseo que tiene el perro de agradar a la persona con quien vive y ama, esa será su motivación más fuerte.





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